Artistas / Gabriel Ramos Uranga

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Infomación

Pintor vizcaíno contemporáneo, nacido en Bilbao en 1939. Fallecido en Bilbao en 1995.

Realiza estudios de Arquitectura en Barcelona y en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid, en 1965, estudiando asimismo grabado calcográfico en Cuenca (1969). Como grabador, instala su primer taller en Arminza en 1972 y, tres años más tarde, funda el taller litográfico Marrazarri. Realiza en 1966 su primera exposición individual en la bilbaína sala Illescas. A partir de este momento presenta su obra en muestras individuales y colectivas en la capital vizcaína (galerías Arte, Mikeldi, Ederti), San Sebastián, Madrid, Barcelona, Cuenca, Oviedo, Salamanca, Sevilla, Valladolid, Vitoria, Frankfurt, Colonia, Heidelberg, Menorca, Mallorca, etc.

A lo largo de su carrera artística ha recibido distintos premios, tanto de pintura como de grabado: Mención de Honor Arteder 82 (Feria Internacional de Arte Gráfico), en 1982; Primer Premio de Pintura y Grabado Bizkaiko Artea en 1985; Primer Premio Gure Artea de Grabado ese mismo año y el Primer Premio Gure Artea de Pintura en 1986.

Su obra se halla representada en los siguientes museos: Museo Provincial de Álava, Vitoria, Museo de Arte Abstracto de Cuenca, Museo de Bellas Artes de Bilbao, Calcografía Nacional de Madrid, Albert Dürer Haus de Nürenberg (Alemania).

Ha realizado tres pinturas murales para los techos del Ayuntamiento de Lekeitio(Bizkaia) en 1990.

 

Ramos Uranga, basándose primordialmente en un refinado empleo del grafismo, consecuencia de ser un gran dibujante, que a veces podría semejarle a los artistas gestuales, hunde más profundamente sus raíces en la tradición del dibujo quattrocentista y sus descripciones minuciosas. Su condición de extraordinario grabador ha sido, probablemente, una de las facultades que le ha permitido el investigar en la pintura elaboradas técnicas, gracias a las que obtiene una viveza y una transparencia de los colores que, junto al empleo del dorado o de los fondos negros, los fondos y los óvalos, dan a sus cuadros la más depurada calidad áulica. En los últimos años la abstracción de Ramos Uranga se acerca a una visión barroca de amplios movimientos y perspectivas infinitas, que recupera el gran espíritu sensual, culto, laico y exuberante del siglo XVIII veneciano.


Alberto Martínez Artola